viernes, 23 de septiembre de 2011

Sailor Moon y Los Star Warriors; Capítulo 0.08



Sailor Moon
y
Los Star Warriors
Los Star Warriors Evolution, Episodio Especial.
Capítulo 0.- Dimensión “S”.
S.C. 0.08: Puntos de luz contra la oscuridad
Rei corría desesperada por el bosque, en medio de la oscuridad. Aquel enorme monstruo de ojos rojos la venía persiguiendo. Tenía que encontrar rápido a las chicas. Por alguna extraña razón, ella sabía que las demás también corrían el mismo peligro, y tenía que avisarles lo más pronto posible. Pero para eso, primero tenía que escapar.
El bosque se hacía más espeso, los arboles crecían cada vez más juntos y la oscuridad era mayor a cada instante. Para empeorar las cosas, la luna fue cubierta por una nube negra, igualando el color en el paisaje. El único destello que quedaba ahora era el de los ojos de aquel terrible monstruo.
Rei se coló entre los árboles y llegó a un claro, ganándole bastante distancia al monstruo. Era un momento ideal. Tenía que luchar y defenderse. Tomó su cristal de transformación y lo elevó sobre su cabeza. Pero antes de poder conjurar su transformación el cristal se desprendió de su mano y salió volando perdiéndose en el bosque.
El monstruo derribó un par de árboles y se abrió paso hasta llegar al claro donde se encontraba Rei. Entonces ella tomó un talismán, realizó un conjuro y se lo estampó en la cabeza al monstruo, el cual quedó paralizado al instante. Rei usó ese mismo impulso para rebotar y salir corriendo en busca de su cristal de transformación. Pero un ruido entre líquido y viscoso la hizo detenerse. La estructura gelatinosa del monstruo estaba absorbiendo el talismán y haciéndole recuperar la movilidad. Así que Rei decidió no perder más el tiempo, y regresar a la búsqueda de su cristal.
Volvió a internarse en el bosque, y esta vez la oscuridad era aún peor que la vez anterior. Las pisadas del monstruo se oían bastante cerca. Al ir adentrándose más entre los árboles, pronto distinguió un haz de luz, y un sendero libre de ramas y obstáculos que conducía hacia él. Rei se dio prisa, el origen de la luz no se veía tan cerca. Tras recorrer unos cientos de metros distinguió una figura redonda de la que emanaba esa luz, como si un pedazo de la misma luna hubiese caído en esa parte del bosque. Pronto pudo distinguirlo mejor.
Se trataba de una mesa redonda de piedra color blanco plateado, igual que la luna. Sobre la mesa estaban los cuatro cristales de transformación y en el centro el prendedor de Serena. Rei quiso acercarse y tomarlos, pero a menos de un metro de ellos chocó contra una pared invisible, un campo de fuerza. El choque la hizo caer de espalda. Se incorporó e intentó atravesar la pared por varios ángulos, pero era imposible, la mesa estaba rodeada. Viéndola con más tranquilidad, cubriendo la mesa con una exactitud milimétrica, una gran cúpula de cristal se extendía por lo menos un metro sobre la altura de la mesa y hasta el suelo. En la parte más alta de aquella urna de cristal había un reloj de arena, hecho de un extraño metal azul y un cristal transparente y a la vez tan resplandeciente como la misma urna sobre la que se encontraba. Más curioso aún era que, en lugar de arena, del reloj caían pequeñas piedras brillantes color blanco y con forma de estrellas diminutas.
De pronto la atención de Rei se vio interrumpida. El monstruo también había tomado en sendero y ahora se encontraba muy  cerca de ella. Rei estaba en un callejón sin salida. Tras de la mesa con los cristales había una pared de roca, una montaña, que se extendía en forma de media luna, dejándolas a ella y a la mesa encerradas en el centro. Para agravar un poco más la situación, el monstruo agitó una de sus manos, y una gota de la sustancia negra y viscosa que formaba su cuerpo salió disparada, atravesó el campo de fuerza y se estrelló contra la cúpula de cristal. Eso era terrible, porque significaba que el monstruo podía tomar los cristales, incluyendo el cristal de plata, y Rei estaba dispuesta a sacrificar su vida para impedirlo.
El monstro ahora tendría que dar un solo golpe, uno certero, y todo habría terminado… la última estrella había caído al fondo del reloj… El monstruo levantó su garra y la parte superior del reloj estalló. Mientras el monstruo dirigía su golpe al rostro de Rei una estrella salió volando desde el fondo de los restos del reloj y a toda velocidad atravesó, primero el campo de fuerza y luego el brazo del monstruo.
Rei se sorprendió al darse cuenta que aún no recibía el golpe. Abrió los ojos y se sorprendió aún más al descubrir al monstruo tratando de atrapar a la estrella como si se tratara de un insecto, pero cada vez que la estrella lo tocaba a él le hacía un daño terrible. Aún cautivada por la sorpresa, Rei permanecía recargada contra el muro invisible contemplando la actuación del monstruo. Éste logró capturar a la estrella, pero esta, aumentando la intensidad de su luminosidad desintegró la gigantesca garra que la aprisionaba.
— ¡Aléjate de mí! —Bramó el monstruo  feroz contra la estrella. —No puedes impedirme apoderarme de mi objetivo.
— ¡Y tú sabes que yo no puedo permitirlo! —Respondió la estrella con una melódica y encantadora voz. —Sabes que mi objetivo es expandir mi luz a través de la eternidad y proteger todas las estrellas y planetas para que sigan resplandeciendo con su propia luz.
Rei escuchaba con mucha atención y no cabía en sí del asombro. Para ella, la estrella era muy pequeña, tanto que apenas superaba el tamaño de un grano de arena para un reloj, y el monstruo era un gigante, posiblemente tan alto como uno de los árboles más viejos de aquel bosque. Y aún así, la pequeña estrella estaba dispuesta a hacerle frente al monstruo con tal de protegerla.
En ese momento, de los ojos vacíos del monstruo volvió a encenderse el destello color rojo y disparó un poderoso rallo contra la pequeña estrella, estando a punto de fulminarla. Un sonido similar al de copas de cristal chocando unas contra otras se escuchó a la espalda de Rei, y un puñado de nuevas estrellas salió volando para proteger a la primera estrella, salvándola del rallo fulminante.
Rei vio que las estrellas seguían siendo muy pequeñas y consideró que el peligro seguía siendo imponente. Y ella por su parte se sentía impotente, pues no podía permitirse abandonar los cristales y dejarlos expuestos.
Las estrellas atacaban al monstruo de manera feroz, y le daban problemas para mantenerse en la batalla. El monstruo cayó de espalda haciendo vibrar el piso. Se levantó aún más furioso que antes y contraatacó. Entonces las estrellas hicieron una formación en forma de flecha para recibir al enemigo. Fue entonces que Rei las pudo contar, eran 16 estrellas. El monstruo avanzó a toda velocidad. Si las estrellas no lograban detenerlo, el monstruo se iría directo sobre Rei y después sobre los cristales. Las estrellas aguardaron en su formación de flecha y avanzaron igualando la velocidad del monstruo. De repente, Rei vio que las estrellas se constituían en una figura humana de la que brotaron unas alas hermosas que podrían ser de ángel, de no ser porque eran muy redondas y no tenían plumas. El impacto se dio, la explosión fue voraz y se expandió por gran parte del bosque, envolviendo también a Rei en ella.


Continuará…

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En el Siguiente sub-capítulo:
Es el turno de Haruka y Mishiro. La diferencia es que ellas no son atacadas por ningún monstruo. Sin embargo una de las más poderosas sensaciones invadirá sus corazones, mientras extraños destellos aparecen entre las estrellas

SM&SW-0.09: Chispas en las estrellas
Es tiempo de hacer nuevos planes… y tomarse un buen té antes de dormir, para evitar las pesadillas.

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